11 may. 2010

Europa se viste de Mickey


Música cargada de decibelios, niños luciendo caras recién pintadas y bolsas llenas de regalos. Tarde de sábado, 8 de mayo. Esa es la postal de la zona más formal, escrupulosa y aburrida de Bruselas. Hoy es día de excepciones, hoy hablo del Barrio Europeo. Aclaro: hoy es día de excepciones, no porque yo hable de él, sino porque él late como nunca. Vuelvo a aclarar: Él es el distrito bruselense que acoge el Parlamento Europeo, la Comisión Europea, el Consejo de la Unión Europea, el Comité de las Regiones y los lobbies.

Es el fin de semana de Europa. Y a lo parque de atracciones de la Disney, Bruselas bailotea para conmemorar la declaración de Robert Shuman. Las instituciones han abierto por un día sus puertas a los ciudadanos, que crean largas colas para entrar y para franquear los lentos controles de seguridad. No obstante, en el hiper-video-vigilado Parlamento Europeo, conseguimos entrar con un arma blanca: unas tijeras metálicas, que sí que nos habían requisado un par de horas antes en el Consejo.

La ecuación combina tres variables: ocio, regalos y atracciones. Ocio,  como un concurso de opción múltiple con bancos biodegradables para los participantes, muros blancos para escribir frases presuntamente concienzudas o un taller para decorar bolsos de tela. También un test inicial dando la bienvenida al Consejo de la Unión Europea, con preguntas como cuántas formaciones ministeriales forman la institución, por qué el edificio se llama Justus Lipsius o qué funciones representa la criticada Catherine Ashton

Regalos, segunda variable: pósters, libros, cedés, manzanas ecológicas, pósters, lápices de colores, puzzles, bolsos, paraguas, pósters, gorras, camisetas, productos folclóricos, libretas... Y tercero: las atracciones, por ejemplo, la entrada VIP del Consejo, las salas de reuniones del Comité de Regiones, el pleno del Parlamento, las cabinas para los traductores de la Comisión... Pero también la atracción algo más humana que encarnaba el presidente Van Rompuy con quien unos amigos italianos se fotografiaron o la reproducción de cartón del presidente del Parlamento, Buzek.

Dicen los políticos que la Fiesta de Europa un día de hermandad entre las instituciones y la sociedad. “Es una oportunidad fantástica para comunicarse con los ciudadanos”, declaraba al canal institucional de la UE la eurodiputada del Grupo Popular Rodi Kratsa-Tsagaropoulou. Y añadía el verde Philippe Lamberts: “El día permite conocer quién trabaja en el Parlamento, quiénes son los eurodiputados y sus asistentes”.

La verdad es que los eurogrupos disponían de grandes estantes, pero con muchos regalos y pocas ideas. Y a las seis de la tarde, hora del cierre, partían los últimos visitantes llenos de bolsas untadas de regalos y corría un grupo de jóvenes en busca de los últimos regalos. Estaba tan cansado que no los paré para preguntarles si ya tenían todo claro sobre los diputados, sus asistentes, las instituciones europeas, sus funciones y sus sedes. No pude. Sólo pensaba en llegar a casa y deshacerme de las cuatro bolsas que llevaba encima. El marketing pesa lo suyo, claro está.

4 comentarios:

  1. Has conseguido describir en pocas palabras lo que todos y cada uno de nosotros experiementamos ese día.

    Pero siguiendo el hilo de tu exposición me pregunta, ¿era ese el objetivo del día? ¿No debería haber sido un día "serio" que nos permitiera ampliar nuestros conocimientos?

    PS: Nunca había comentado una de tus publicaciones, asi que aprovecharé para decir que "como periodista, al igual que como persona, no tienes precio. Para todo lo demás mastercard".

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  2. 3 years ago I entered the European Parliament with the knife in my bag, we can see that the security is not the good site of the EU...

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  3. L'altre dia, a la cuina de casa teva, no vaig poder evitar donar un cop d'ull a les teves notes sobre la visita al barri europeu. Així, aquesta visita d'avui era obligada.

    Sigue volando, Ryan.

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  4. La misma historia de siempre:derroche total y que paguen las consecuencias los mismos de siempre. ¡Cuánto asco, Dios!

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