23 abr. 2010

La tos de Ryan

El corrillo habitual de estudiantes erasmus se convierte hoy en una tertulia de afectados por la nube volcánica que se ha reído de la globalización. La más tardona interrumpe la escena: “¿Eh, habéis visto esto?”. El cartel era claro: “A causa de las perturbaciones y el bloqueo de los aeropuertos, la profesora se ausentará y no podrá dar la clase este miércoles 21 de abril. Excúsenla”.

No es la única clase anulada en la Université Libre de Bruxelles (ULB). Las vacaciones de primavera en Bélgica eran del 3 al 18 de abril y el caos aéreo ha afectado de lleno a muchos estudiantes y profesores viajeros pero, sobre todo, al colectivo Erasmus.  Algunos habían aprovechado estos días para volver a casa y la mayoría rondaba por la Europa del bajo coste. Es, con pruebas empíricas, uno de los rasgos distintivos de la especie Erasmus: viajar compulsivamente por la Europa de Ryan.

Las secuelas de la nube volcánica en la especie erasmus bruselense pueden contabilizarse. Después de varios días atrapados, los trenes y autobuses han sido la única solución: 36 horas desde Letonia; 22, desde Croacia, y 10 viniendo de la vecina Londres. Otros se las han arreglado para volver desde Budapest, para hacer el trayecto que une Grecia y Bruselas en dos días o para huir de Göteborg (Suecia) gracias a cinco trayectos en tren y un par en autobús.

Algunos profesores han aceptado aplazar la entrega de trabajos bajo el argumento volcánico y la asociación de erasmus Express enviaba un comunicado titulado “Importante: Gala Express y la interrupción aérea”, sobre cómo afectaba el caos a uno de los eventos más esperados del curso.

Consecuencias, al fin y al cabo, de las cenizas islandesas, que a Ryan le han afectado con una tos que tardará algún tiempo en desaparecer. La compañía con sede en Irlanda ha sido la última en reanudar sus vuelos. “Tenemos equipos de gente enviando la mayor información posible a todos los pasajeros para permitirles cambiar sus planes de viaje”, decía el consejero delegado de Ryanair, Michael O’Leary. Muchos buzones todavía esperan el mensaje.

3 comentarios:

  1. I, tot i les extenses explicacions científiques dels diaris i les companyies aèries sobre l'efecte de la cendra en els avions en marxa, la gent s'emprenyava perquè no podia agafar el vol que havia reservat. És ben bé que ho volem tot i ara mateix...

    ResponderEliminar
  2. Que te mejores de esa tos, Ryan. Es una delicia leerte. Y la entrada relativa al minúsculo apocalipsis volcánico es especialmente lúcida, irónica y bella. Hacía días que Orosio no entraba al blog y andaba con el castellano algo mustio. Pero ya harecobrado la lozanía. Leerte es respirar. Salúdame al mundo.

    ResponderEliminar
  3. Ya está curado Ryan. Nuestros jovenes van a volver a viajar sin parar. Los franceses dicen “les voyages forment la jeunesse” (los viajes forman la juventud) y es verdad. El colega Ryan nos ayuda cada vez más.
    Lo que hay que saber es que el amigo Ryan tiene una progresión de más del 10% cada año, que este año ha subido ya del 13% y que empezó siendo un pequeña compañía que sólo se cuidaba de vuelos entre Waterford en el Sur de Irlanda y Londres. Ryan no conoce ni quiere conocer los sindicatos y sus aviones son de los más funcional ( han suprimido los “bolsillos para prensa” de los asientos para que sea más fácil la limpieza.). Se rumorea que, pronto, habrá que pagar para ir al servicio y se viajará de pie. Vaya con el compañero Ryan ! A pesar de todo esto, yo creo que seguiremos volando con el compadre Ryan, verdad ?

    ResponderEliminar